Aficionados temporales al fútbol

En estos días mundialistas, muchos que normalmente importan poco del fútbol, de pronto se vuelven aficionados. Pero más que aficionados, se vuelven analistas, comentaristas, conocedores. Aquellos que ven 3 partidos al año se vuelven cuasi directores técnicos. Lanzan propuestas, se enojan cuando los relevos no son los que ellos predicen. Cuando sus equipos pierden aparecen unas extrañas rabietas, culpando a los técnicos por no seguir sus conocedoras propuestas, a los jugadores por no haberles escuchado. En fin. Lo gracioso de esto es que la actitud, y los hechos, son muy parecidos a otro tema: la economía, y la política. Por eso siempre he creído que las cosas están de cabeza, porque “aficionados temporales” a estos temas se ponen a opinar, y a imponer sus opiniones. Con la diferencia que en el fútbol, jugadores y técnicos ignoran, incluso nunca llegan a conocer esas propuestas, mientras que en la economía y en la política, esas propuestas no sólo son escuchadas, sino que implementadas, ya que esa gente que opina tiene voz y voto. Triste, no?

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