Movimiento, acción

 

Acción, acción, acción. Para que pasen las cosas que queremos necesitamos de movimiento, movimiento del estado actual hacia el estado futuro. Para que exista ese movimiento necesitamos acción. En el caso de nuestras vidas esa acción debe proceder de nosotros mismos, porque -y mientras antes lo entendamos mejor- nadie ni nada va a presionar para que las cosas que deseamos sucedan, si no somos nosotros mismos. 

 

Hay una variedad de literatura y material de apoyo que, con buenas intenciones y malos resultados, nos trata de convencer de cosas como "si quieres algo con todo tu corazón el universo conspirará para que lo consigas", "ley de atracción" y parecidos, que nos venden la idea de que querer es todo, que querer es suficiente y es todo lo que necesitamos. Y, aunque querer es parte vital del proceso de lograr, la parte más importante es la acción. Y la acción no es un verbo que sucede una vez y listo; es un concepto mucho más amplio, un concepto que se convierte en hábito. No es una acción la que te lleva a lograr lo que quieres, es un gran conjunto de acciones, acciones que día a día te acercan a tus deseos. 

 

Es por ello que la persistencia juega un papel muy importante. Porque ten la certeza de que habrá muchos momentos en los que por x o y razón no vas a querer seguir. Pero si eres persistente, buscas tus metas día con día, y te esfuerzas ejercitando las acciones que producen el movimiento (no todas las acciones te llevan a lo que quieres!) las cosas irán sucediendo. 

 

Por eso hoy te invito a que reflexiones en esto: ¿estoy haciendo las acciones concretas para lograr mis metas? Un corolario importantísimo para poder resolver esta pregunta es: ¿sé cuales son mis metas? Intenta lo más posible responder estas preguntas y estarás por buen camino

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