Cafarnaúm y el Monte de las Bienaventuranzas (Día 4)

Hoy fue un día marcado por sentimientos y espiritualidad. Tal vez la actividad física no fue mucha, pero la actividad emocional y espiritual fue abubndante.
Por la mañana Mayte sacó a secar la ropa de la lavadora y Gina puso su tanda…pero la lavadora ya no quiso funcionar. Hablamos con la dueña de la casa y nos mandó las instrucciones. Lo que ocurre es que el manual está en hebreo y no teníamos ni idea de cómo hacerla funcionar.

Desayunamos rico, y partimos a eso de las 10AM a Cafarnaum. Bajamos por Tiberias, que no tiene nada de pueblito como pensamos, es toda una ciudad muy bonita a la orilla del Mar de Galilea, situada bajo el nivel del mar. Jose fue nuestro chofer de hoy.

Cafarnaum Toda una experiencia. Estar en el puebo donde Jesús decidió establecer su residencia. El pueblo donde sucedieron tantos pasajes Bíblicos que todos conocemos. El lugar simplemente impresionante.



Nos sentamos muy cerca de la orilla del lago Genesaret. Algunos fueron a la playa para tocar el agua. Nan fue a traer un poco de agua en un frasco, y se pegó una su buena empapada. También llevamos piedras del lugar.


Luego visitamos la antigua cinagoga donde siglos atrás Jesús enseñó. Y la casa de Pedro, con la Iglesia que está construída sobre la casa. No nos queríamos ir de ahí.






Salimos, compramos algo de comer rápido para poder seguir, y nos dirijimos al Monte de las Bienaventuranzas. Si creímos que ya habíamos tenido suficiente para contemplar, estábamos equivocados. El monte es un lugar místico muy especial. Al entrar nos quedamos tal vez una hora, oyendo las Bienaventuranzas, leyendo un poco de historia, y platicando entre todos.





Entramos, y conocimos una capilla muy bonita. Una boda estaba por suceder. Era una boda de palestinos (católicos), así que nos quedamos a ver entrar a la novia. Pero la novia se tardó una su hora en llegar. Es posible que estuvieran esperando que se pusiera el sol para comenzar. Entró la novia y nos fuimos. Era ya de noche. Mientras esperábamos Lorenzo se hizo de varios conectes.





La Pichis contemplando el lago.Al volver fuimos en busca de algún lugar abierto. Ayer nos dimos cuenta que se toman muy en serio el Shabath, porque nada estaba abierto. Todo encendido, pero todo cerrado. Hoy ya comenzaron algunos locales a abrirse, y pasamos cocinando huevos, leche, galletas, cerveza, vino y pan.
Volvimos a casa y a comer. Hoy la cena fue pescado (cocinado por Nan), sardinitas ahumadas, unas verengenas picantes, pollo, gnochies, galletas y helado.
Lorencito costó que durmiera, pero ya cayó (son las 10:29). Ayer los dos bebés durmieron re bien.