Definiendo el capitalismo.
El “capitalismo”. Una palabra que se utiliza muy a menudo, y muy a menudo de manera equivocada y errónea. Una palabra que arranca sentimientos ideológicos y a la cual se tienen las más diversas reacciones. Algunos lo defienden a capa y espada, pero otros le tildan de “injusto”, “discriminatorio”, “destructivo”, “burgués”, “malo”, “desigual”, “imperialista”, “asesino”, “criminal” y un largo etcétera. El uso de los adjetivos que le suelen acompañar hace que su definición sea cada vez más olvidada y mal interpretada. Es una palabra tan ignorada y que levanta tantas posturas, que para esta serie se pensó utilizar alguna palabra alternativa como “voluntarianismo”, pero no se hizo para evitar mayores confusiones.
En esta mini serie se define el capitalismo como aquel sistema económico en el que personas libres toman decisiones voluntarias para cooperar, para intercambiar con otras personas. El capitalismo es el sistema en el cual los hombres cooperan voluntariamente entre sí. Como cualquier otra palabra, especialmente una palabra que arranca matices ideológicos, hay muchas concepciones y acepciones de capitalismo, pero a la que yo me refiero es a la de libre y voluntaria cooperación e intercambio entre personas.
Ahora, si se hace una pequeña sustitución las cosas cambian.“El libre intercambio injusto”, “la cooperación”, “la cooperación voluntaria imperialista”, “la cooperación libre asesina”… ¿Cómo suenan ahora estas afirmaciones? Seguramente un poco paradójicas.
Para que dos personas intercambien algo hay dos caminos: por libre decisión o por la fuerza. El sistema capitalista se basa en la cooperación voluntaria, en la cual las personas cooperan e intercambian entre sí si perciben beneficios. Un intercambio voluntario se da si (y sólo sí!!) las dos partes salen beneficiadas. De otra manera el intercambio no se da (al menos que se recurra a la fuerza).
Partiendo de lo anterior, todas las personas actúan de una manera capitalista, lo quieran o no, lo sepan o no, lo entiendan o no. El ser humano coopera porque ve un beneficio en ello. Todas las personas saben intuitivamente que la cooperación es buena. Por ello algunas personas se dedican a fabricar zapatos, otros a cultivar maíz, otros a fabricar televisores, porque saben que con el fruto de su trabajo podrán intercambiar cosas. Hay que resaltar que los que hacen zapatos o televisores lo hacen, no por beneficiar a los demás, lo hacen porque saben que podrán intercambiar el fruto de su esfuerzo. Pero para ello deben beneficiar a los demás.
Una persona que va al supermercado y sale de él con una bolsa de manzanas, un litro de leche, una cajetilla de cigarros y con unos billetes menos lo hace sencillamente porque en ese momento valoraba más esos bienes que los billetes que dejó. El caso inverso con el supermercado: el supermercado valoraba más los billetes que las manzanas. Pero el que le vendió las manzanas al supermercado, valoraba más el dinero que recibió que las manzanas. Y el que le vendió el abono al que sembraba las manzanas, valoraba más el dinero que esté le dio que el abono. La cadena se vuelve prácticamente infinita. Y el resultado de esa cadena es lo que llamamos libre mercado, que basado en un sistema de precios, asigna recursos de una manera eficiente.
El capitalismo es el sistema natural del hombre. ¿Por qué? Por que el hombre siempre busca satisfacer necesidades insatisfechas. Para satisfacer sus necesidades materiales tiene que cooperar, tiene que intercambiar. Y para intercambiar tiene que dar algo a cambio. Mientras más tenga para intercambiar, más necesidades puede cubrir. Este sencillo razonamiento, es la base del increíble desarrollo del que disfrutamos en nuestros días. La necesidad de tener más cosas qué intercambiar, hace al hombre buscar maneras de ser más eficiente en lo que hace, y de conocer las necesidades de los demás, para poder satisfacerlas. Porque no sólo es necesario tener algo para intercambiar, es necesario tener algo que alguien más quiera.
Un sistema no capitalista, por definición, implica el uso de la fuerza. Si en un sistema capitalista la cooperación es voluntaria, en un sistema no capitalista, no lo es. En un sistema distinto al capitalista la fuerza se utiliza para que las personas cooperan bajo las condiciones que alguien más impone. De igual manera impide o dificulta intercambios que en ausencia del ente coercitivo se darían. Por esto el sistema capitalista es el sistema ético por definición, es el sistema más moral y el más apegado a la naturaleza humana.
Por tanto, en un sistema capitalista, la única manera de satisfacer las necesidades materiales propias, es satisfacer las necesidades de los demás. Ahora bien, quien conoce las necesidades de los demás? Los demás! ¿Quién sabe qué es lo mejor para mí? Yo! Entonces, una fábrica de licor puede ser que sea mala para unas personas, pero existe porque satisface las necesidades de otras personas que lo consideran bueno. ¿Quién soy yo para decirle a alguien más que es lo bueno, o lo malo para él? Peor aún ¿Quién soy yo para impedirle a dos personas un intercambio que ellos ven beneficioso (porque si no no se diera)?
Finalmente, el capitalismo no cae en la altanería de prometer hacer felices a las personas. Simplemente garantiza un sistema ético, basado en la libertad del hombre, que también es el más eficiente. Como se dijo anteriormente, el hombre tiene necesidades que necesita satisfacer, y todos sus actos se dirigen a ello. Las necesidades más altas del hombre escapan al mundo material, y es tarea de cada persona encontrar su camino para ser feliz. Pero para poder buscar esas necesidades nobles del alma, el hombre tiene que satisfacer primero sus necesidades materiales.
En resumen, el capitalismo es el sistema en el que las personas cooperan voluntariamente. Todas las personas, en ausencia de fuerza, actúan de manera capitalista. La alternativa al capitalismo es el uso de fuerza. El capitalismo es el más éticos de los sistemas económicos, ya que es el más natural para el hombre.