El derecho a fumar

👤 guisho 4 min read

Las personas tienen el derecho de fumar, y tienen el derecho de no hacerlo. Ambos derechos deben ser igualmente respetados, y ambos son igual de sagrados.. Si una persona detesta el cigarro hará lo posible por ir a establecimientos en los que existan áreas de no fumar, o en los cuales no se puede fumar en ningún lado. Por el otro lado aquellos que gozan del vicio buscarán establecimientos en los que se permita fumar. Los dueños de los establecimientos harán sus cuentas y en base a sus preferencias o cualquier otra cosa, decidirán si definen áreas de fumadores o no. Están en todo su derecho de declarar su establecimiento libre de tabaco o de declararlo una cueva de humo. Nadie ha de impedirle cualquiera de ambos derechos…..si el establecimiento les pertenece.

No pongo en duda la toxicidad del cigarro. No argumento que el humo de segunda mano perjudican a aquellos que lo fuman. No argumento que el cigarro sea un vicio beneficioso. Lo que digo es que tengo el derecho a hacerlo si me da la gana: si compro los cigarros con mi dinero y lo fumo en mí cuerpo, tengo el derecho de hacerlo. Nadie puede vedarlo, no importando que sus intenciones sean buenas. Ok, en los sitios del estado que no se permita fumar, pero en los privados, ¿¿por qué no?? No ese esta una decisión del estado!!!

Si yo tengo un restaurante, un bar, un cine, un estadio, un teatro, una oficina o lo que sea, y me pertenece, yo puedo hacer en ese lugar lo que yo quiera. Si quiero vender panes con pasteles de colas de gato, puedo hacerlo. Si quiero permitir que las personas lleguen en traje formal, puedo hacerlo; si quiero que todos lleguen en pijamas, puedo hacerlo; si quiero que todos los que lleguen sean judíos, o mormones, o católicos, o evangélicos, puedo hacerlo; si quiero que los que entren sean sólo aficionados rojos, puedo hacerlo; si quiero que lleguen sólo mujeres, puedo hacerlo….si quiero que fumen, puedo hacerlo.

Parezca claro o no, el vedar el derecho a fumar en ambientes privados es un atentado serio contra las libertades individuales de cada uno. Un Estado NO ESTA HECHO para cuidar todos los aspectos de los ciudadanos. Un Estado no puede inventar leyes para prohibir el consumo de hamburguesas grasosas bajo el pretexto de que son dañinas, o restringir los horarios de televisión porque hacen perder el tiempo, o vedar ritos vudús porque los considera inmorales, o prohibir la venta de tambos de gas porque son peligrosos. No es esa función. El que decide si come hamburguesas grasosas, mira 10 horas de televisión al día, participa en ritos vudís o compra tambos de gas es el ciudadano.

Como están las cosas, sin legislación, se respetan los derechos de ambos bandos. Los que no fuman y no quieren estar en ambientes libres de humo, tienen la opción de ir a lugares que donde hay áreas de no fumar o no se permite fumar. Los que fuman tienen la opción de ir a lugares donde es permitido fumar (y claro, deben respetar bajo castigo los lugares establecidos para no fumar). Si esta pseudo ley llega a ver luz, los derechos de los primeros quedan coartados en favor de los segundos, y eso mis amigos, es inaceptable.

En conclusión, el derecho a no fumar es tan sagrado como el derecho a fumar. Es cada uno el que decide si va a lugares en los que se permite, o no, fumar, si se acompaña de gente que fuma o no. De ninguna manera Zury Ríos o cualquier otro diputado pueden tomar esa decisión por mí. Pero ahora resulta que a algunos geniecitos del Congreso se les ha ocurrido que ellos son quienes deben tomar dicha decisión, y para ello hacen uso de la varita mágica de la ley.