Que NO es el capitalismo
En la primera parte de esta serie se definió brevemente el capitalismo. Se definió para evitar confusiones a las muchas acepciones que en muchos lugares se dan a esta palabra. En pocas palabras capitalismo es el sistema en el cual las personas cooperan, o no, libre y voluntariamente. Cooperan porque ven un beneficio en ello.
El Capitalismo NO es injusto. La idea de que el capitalismo es injusto es a título personal la que más me molesta. El capitalismo es un sistema en el que personas racionales buscan su propio beneficio, y al hacerlo indirectamente benefician a los demás. El capitalismo es el sistema natural del hombre, el sistema mediante el cual el hombre puede moldear mejor el mundo que le rodea para sacar el máximo beneficio de él. El capitalismo es el sistema que premia al emprendedor, al inteligente, al que tiene más que aportar. Es el sistema que invita al hombre a superarse, a hacerse cada vez mejor. En algún punto a alguien se le ocurrió mezclar la idea de que esto es injusto. Alguien consideró que todos deberían tener lo mismo y basta ver los horrores que este pensamiento cobró en las sociedades que intentaron implantar estas ideas. El altruismo de creer que el hombre está hecho para servir a la sociedad ha sido el error más grande que ha existido. El hombre está hecho para beneficiarse a sí mismo, y mientas se mantenga la idea de que esto es algo malo, seguiremos sufriendo pobreza y guerras. Esto NO quiere decir que el hombre no ayude a sus semejantes, pero podrá hacerlo cuando sus necesidades básicas estén satisfechas. Una persona que no sabe que comerá mañana no está en posición de ayudar. La solidaridad es algo lindo y bueno, pero debe de ser dejada a criterio de cada uno.
El Capitalismo NO crea pobreza. Cualquier persona que piense puede dar una pequeña mirada para atrás y para el presente para darnos cuenta que los países más capitalistas son los países más ricos. Históricamente el capitalismo representa el cambio del salvaje mundo en el que la fuerza de unos hombres dominaba a otros hombres al pacífico mundo en el que la relación entre hombre dejó de realizarse por medio de la fuerza bruta al intercambio de bienes y servicios. Se vende la idea de capitalismo como una fábrica de obreros mal tratados por un patrón que les explota, pero no se dice que en un sistema realmente capitalista esto no pasaría ya que los empresarios pelearían por los trabajadores y para ello tendrían que ofrecerles condiciones dignas de trabajo. El capitalismo tampoco es opuesto a la solidaridad. En una sociedad capitalista el que quiere ayudar lo puede hacer, e incluso lo hará de una mejor manera que cualquier estado, ya que le interesará saber a dónde van sus aportes y podrá controlarlos del modo que quiera.
El Capitalismo NO beneficia a unos a costa de otros. Esta concepción parte del terrible error que la riqueza es algo estático que no crece ni decrece. Si la riqueza fuera estática el capitalismo ciertamente no sería una alternativa viable. Afortunadamente esto no es así: la riqueza no es estática. El hombre gracias a su inteligencia puede crear riqueza, y la riqueza que crea hace posible que todos participen de ella. El capitalismo la reparte de la manera más justa posible: premiando al más productivo. Cualquier otro sistema premia arbitrariamente a un conjunto de la sociedad, que mediante el uso de la fuerza se apropia del esfuerzo de los demás. De hecho, el capitalismo defiende que cada quien es dueño de su trabajo y de lo que produce y por tanto defiende a todos los hombres de la usurpación de sus esfuerzos. Cualquier otro sistema toma a la fuerza los beneficios de unos para repartírselos a otro, algo totalmente injusto, porque en el momento en el que yo dejo de ser dueño de mi esfuerzo me convierto en un esclavo
El Capitalismo NO es elitista. La historia humana, hasta que apareció el capitalismo, se basaba en clases, castas o elites, que gobernaban mediante la fuerza a otras personas. Estas elites se pueden haber llamado familias reales, reyes, emperadores, consejos patriarcales, jefes de tribus, etc, que tomaban el esfuerzo de los demás para beneficio propio. Una persona que no tenía sangre real no podía disfrutar de sus beneficios, o alguien de una casta superior tenía que entregar sus esfuerzos a sus gobernantes. El fruto de los esfuerzos iba a parar al señor feudal, al faraón o al cacique. Con el capitalismo las clases desaparecen ya que cada cual es dueño del producto de su esfuerzo, y tiene la oportunidad de enriquecerse en la medida que beneficie a los demás. Dicho de otro modo el capitalismo es elitista en cuanto a que premia al más productivo.