¿Estás muy preocupado estimando el costo del cambio?

every once in a while in your life you reach a decision point. a crossroad leading left or right. you can not look far enough to make the perfect step, but you have to decide anyways. is it left or right? or even turning back?

Cada cambio que aparece en nuestra vida lo analizamos por arriba y por abajo, le damos vuelta, e intentamos entender cómo afectará nuestro futuro. Lo deshilachamos, le pasamos rayos X y si hace falta repetimos el proceso. Mientras más trascendental el cambio, más esmero le ponemos. Pero ¿y el costo de no cambiar? Esa pregunta es la hermanita huérfana de la otra que a veces se queda sin el suficiente análisis.

Una vez leí que las personas cambiamos cuando el costo de cambiar es menor que el de no cambiar. Es decir, cambiamos cuando cambiar es menos doloroso que no cambiar. Para ser más puntuales, cambiamos cuándo nuestra percepción de no cambiar trae consecuencias más dolorosas que las de cambiar.

Hay una razón por la que el cambio es difícil: no podemos estar cambiando todo el tiempo. Necesitamos de la armonía y estabilidad que una sana rutina trae. No podemos cambiar 5 carreras en cinco años para ver cuál nos gusta más, no podemos entrar en 27 relaciones para elegir la mejor. Si bien cambiar, modificarnos, re-inventarnos, es vital para ser mejores, es un proceso que para que funcione bien tiene que estar regulado.

Cuándo aparezcan nuevas oportunidades en tu camino, sí, analiza que consecuencias traerá el cambio: una nueva carrera, un nuevo trabajo, una nueva casa, terminar o comenzar una relación, un cambio de filosofía, un nuevo deporte, dejar una afición actual por otra nueva, etc: todos estos casos requieren que analices las consecuencias del cambio, pero es igualmente importante que analices las consecuencias de no cambiar.

Pero la pregunta de ¿qué pasa si no cambio? adquiere aun mayor relevancia para transformar algunos hábitos ya establecidos en nuestras vidas que pocas veces confortamos. Cuando piensas en inscribirte al gimnasio, tomar una nueva dieta, o cambiar tu régimen sedentario, es fácil que te preguntes ¿cuánto me costará? ¿tengo tiempo para no hacerlo? ¿y si me aburre? etc. Ahora dale vuelta y pregúntate: ¿qué pasa si no lo hago? ¿qué consecuencias tendrá el no hacer ejercicio? ¿qué consecuencias tendrá el no estudiar? ¿qué consecuencias tendré si no hago mi emprendimiento ahora?

Estas preguntas pueden llevarte a respuestas dolorosas, y esta disconformidad puede comenzar a abrir la puerta de hacer que el no cambiar se vuelva más doloroso, más complicado, que el cambiar. Recuerda, la calidad de tus preguntas tiene mucho que ver con la calidad de tu vida. El cambio depende di ti, porque al final de cuentas, tú eres el único responsable de tu vida.

 

 

Estrategia de Océano Azul

Hace ya algunos meses tengo en mi lista de pendiente de leer el libro “Blue Ocean Strategy” de Chan y Mauborgne. Sin embargo, me encontré este artículo de HBR (Hardvard Business Review) que me resumió el concepto y me dejó varias ideas en el tintero que comparto aquí.

Una estrategia de océano rojo es aquella que los directivos y las empresas suelen conocer y utilizan. La idea clave es derrotar a la competencia, ya sea optimizando costos costos, bajando márgenes o diferenciándose de alguna manera. Es la estrategia “tradicional”.

La estrategia de océano azul tiene un mindset diferente: busca crear un mercado en el que no hay competencia. El artículo (e imagino que el libro) ponen de ejemplo al Cirque du Soleil. El CdS entra en una industria que está en decadencia: el circo. Esto debido a que mantener un circo es costoso (especialmente mantener y cuidar a los animales), hay una resistencia creciente contra el uso de animales en el circo, los niños y adolescentes -principal nicho del circo- prefieren quedarse en su casa jugando Nintendo o Play Station, y los costos del circo son caros en comparación con otras opciones de entretenimiento (como el cine). Estas razones han llevado a un declive global de los circos. Un cirquero tiene la opción de volverse más barato (teniendo menos ganancia), reducir sus actos (haciéndolos menos atractivos), o bajar el mantenimiento de entrenadores y animales (aumentando las críticas). Nadie, hace unos años, hubiera pensado que entrar en el mercado de los circos era una buena idea. Pero CdS hizo algo diferente, como ellos mismos lo mencionan: reinventó el circo.

CdS redujo las características del circo a tres: los payasos, la carpa, y los actos de acrobacia. Todo lo demás lo dejó fuera en cuanto posible, y esos tres puntos les puso su propio condimento. Estilizó a los payasos, haciendo las bromas mucho más elegantes; hizo de la carpa algo cómodo, con butacas, accesos y servicios de primer nivel, contrastando con los asientos de metal del circo tradicional; y las acrobacias las volvió más atractivas para un público más amplio. El resto lo quitó. Los animales se fueron, ahorrándose críticas, ganando adeptos, y bajando costos. Los escenarios con varias arenas también se fueron. Y agregaron su propia idea: elementos de teatro y de Broadway. Funciones con tema, con historias y con música. Terminó siendo una mezcla de teatro y de circo.

Al hacer estos cambios, crearon un nuevo mercado en el que no tenían competencia, y han logrado que esto siga así en gran medida. No sólo bajaron los costos de mantener un circo, sino que lograron subir el valor de los boletos, ya que el nuevo mercado eran empresa y ejecutivos, que tradicionalmente gustaban de ópera y de teatro, quienes pagan más. Tampoco dejaron de fuera a los niños, si nicho inicial, ya que lograron hacer funciones atractivas para todas las edades.

Lo que CdS hizo fue implementar una estrategia de océano azul. En el libro, Chan y Mauborgne, hacen un análisis de varias empresas. Lo que me gusta es eso, que no hablan de opiniones de “cómo debieran funcionar las cosas” sino que se van a ver qué fue lo que sucedió y qué funcionó.

Aunque el concepto de estrategia de océano azul es nuevo, las estrategias de océano azul no la son: siempre han existido. Una forma fácil de verlo es pensar, hace 50 años, ¿qué industrias no existían que hoy existen? Cada una de ellas es una estrategia de océano azul de una empresa existente, o una empresa que salió con una nueva idea que hizo su propio océano.

Los océanos azules no tienen que ver (necesariamente) con inovación tecnológica, y un ejemplo claro es el mismo CdS. Ellos no trajeron una nueva tecnología sino que hicieron algo de manera diferente. La Minivan de Chrysler, es otro ejemplo que no involucra innovación tecnológica, pero que abrió un mercado que no existía. Otras, como el Apple Music usan tecnología pero no precisaron de innovaciones per se.

A diferencia de otras estrategias, muchas veces los océanos azules vienen de empresas ya establecidas, como el caso de Chrysler que se menciona arriba.

La siguiente tabla compara ambas estrategias:

 

Estrategia de océano rojo Estrategia de océano azul
Competir en el mercado actual Crear un mercado nuevo, sin competencia
Vencer a la competencia Hacer de la competencia algo irrelevante
Exprimir y atraer la demanda del mercado actual Crear y captar nueva demanda
Escoger entre la disyuntiva del valor o el costo Olvidarse de la disyuntiva del valor o el costo

La creación de un océano azul contradice la estrategia normal de un balance entre costos y valor. En todos estos casos, se redujo costo y se aumentó valor. Me parecerá interesante evaluar como se pueden crear al mismo tiempo plataformas con océanos azules.

 

PTY Cash Only

No sé la historia, pero desde hace más de un año en el aeropuerto de Panamá (PTY), en la mayoría de tiendas puede pagarse sólo con efectivo. A mi me huele eso tan mal, no estoy juzgando, pero tiene que haber una razón muy grande para que un establecimiento en un aeropuerto, no acepte tarjetas de crédito, sabiendo que perderá al menos la mitad de sus clientes. O hay algo de lavado, o una artimaña lega, o son muy tontos (tal vez simplemente no les gustan las tarjetas a los dueños). En fin, para mi como cliente es muy molesto y me hace que el aeropuerto huela mal. Por cierto, en los pocos lugares que sí aceptan tarjetas, no suelen aceptar American Express. En fin…un poco de subdesarrollo artificial.

Por lo general este hub me gusta mucho, pero poco a poco hacen que ya no tanto…