El indisciplinado deseo de más

 

Quiero más. Quiero tener más. Quiero saber más. Quiero conocer más. Quiero sentir más. Quiero entender más. Quiero vivir más. Quiero más salud. Quiero más…. Vivimos en una cultura que nos inculca que más es mejor. Siempre queremos más. Pero, ¿es saludable?

A ver, por pedazos. La ambición es importante. Muy importante. Me atrevo a decir que falta ambición en el mundo. Hay muchas metas, pero muchas veces chicas demás. La ambición sin cerca es lo peligroso.

En su libro Paradox of Choice (la paradoja de la elección), Barry Shwartz, (TED de Barry) nos habla de cómo la abrumadora cantidad de opciones que tenemos hoy disponibles puede abrumarnos. Piensa en esto. Necesitas un litro de leche. Vas al supermercado. En el encuentras que hay varios tipos de leche, y por cada tipo de leche hay marcas diferentes. Más aun, hay alternativas de leche: leche de soya, leche de almendras, etc. ¿Cómo la elijes? Depende. Pero es posible que tu tendencia sea la de comparar. Pero, por ejemplo, si hay 8 tipos de leche distintos, y hay 8 proveedores diferentes, tienes 64 comparaciones por hacer. Si haces una pequeña investigación, te tomará mucho tiempo. Si no la haces, elegirás una leche, que es posible no sea tu mejor opción.  La leche es algo trivial. Pero, ¿en cosas no triviales? El mismo reto puede aparecerte en cuánto a lugares dónde vivir, carrera que estudiar, pareja para vivir, dieta para seguir, etc.

Swhartz dice que hay dos tipos de personas, los maximizadores, y los satisfizidores. Los primeros buscan siempre lo mejor, y son los que usan las comparaciones, e invierten tiempo (valioso!) para elegir las cosas en su vida. Los satisfacedores, definen lo que necesitan, y la primera opción que encuentren que cumpla sus requerimientos, la elijen.  ¿Por qué es mejor ser un satisfacedor? Porque tendrás menos ansiedad. Las opciones no serán las que guíen tu decisión, sino una decisión previa, y más importante, no tendrás culpa de no elegir “lo mejor”.

Este deseo de maximizar, viene de un fondo más grande. Queremos más. No nos conformamos con suficiente. Si bien, antes de llegar a suficiente debemos querer más, si no definimos el suficiente viviremos esclavos de un horizonte que cada vez que nos acercamos a el se aleja. ¿Quieres mucho dinero? Bien, perfecto. ¿Cuánto? Pon un número. ¿Quieres viajar por el mundo? Genial, ¿cuántos viajes quieres hacer? ¿Quieres leer muchos libros? Excelente, ¿Cuántos al mes? Quieres estudiar mucho Adelante, ¿Cuántas maestrías? ¿Quieres ejercitarte? Estupendo, ¿cuánto a la semana?

Define tus límites, para que puedas disfrutar más de lo que consigues.

 

 

 

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