La montaña mágica

Inicialmente iba a escribir un post por cada libro que leyera antes de leer el siguiente, pero las ganas de comenzar un nuevo libro me han ganado, de manera que tengo alguna cola de libros por comentar. Pero mejor comienzo antes de comenzar el siguiente.

La Montaña Mágica de Thomas Mann. ¿Qué les digo del libro? Es exquisita su lectura. Al comienzo no me pareció muy interesante y decidí terminarlo debido a que es uno de los libros que hay que leer. Y aunque hay partes del libro que son un poco engorrosas y espesas, hay partes en las que no quería dejar de leer. Es uno de esos libros en los cuales lo que llama la atención no es lo que se dice sino la forma en la que se dice. Por ejemplo, hay un capítulo completo de casi veinte páginas sobre el fonógrafo, en el cual se habla casi que exclusivamente de este aparato y lo maravilloso que es (bueno, no deja de ser interesante leer estas cosas que hace unos años eran nuevas y para nosotros parte de nuestra vida desde que nacimos).

El libro transcurre básicamente en un lugar, un hospital para personas con Tuberculosis o problemas con su respiración. Hans Castorp, el protagonista, hace una visita a su primo Joachim Ziemssen que está recluido durante un tiempo por un pequeño problema en su pulmón. El inicio del libro trata de como Hans mira el comportamiento de la gente que habita en el hospital de un modo tal que los mira ajenos: con tal el estará en ese lugar solamente tres semanas. Pero al final de la tercera semana comienza a sentirse mal, se hace unos exámenes y resulta estar enfermo también. Inmediatamente su perspectiva cambia.

Sus tres semanas se convierten en años, y se acostumbra tanto a la vida en el hospital que la noticia de su dada de alta le hubiese producido pavor. Su primo sale finalmente, no por recomendación médica sino por propio principio ya que desea ardientemente ser soldado. Al poco tiempo vuelve y ambos sienten el cambio de papeles: Joachim es quien visita a Hans. Posteriormente Joachim muere.
Pero sin duda lo más interesante del libro son las conversaciones y discusiones que un italiano también recluido llamado Settembrini entabla con los protaginistas. Posteriormente aparece otro personaje, Naptha, que es lo opuesto a Settembrini. Uno es un humanista por todos los lugares y el otro es un jesuita conservador. Ambos intentan adoctrinar al joven Hans y buena parte del libro se va en estas discusiones.

Hay también una medio historia de amor. Una rusa llamada Clawdia, que se sabe que es casada pero no se le conoce al esposo. Con juegos de miradas y cosas parecidas pasan ambos mucho tiempo hasta que finalmente Hans decide armarse de valor y hablarle. El día que lo hace es el día previo a la partida de Clawdia (claro, Hans no lo sabía), pero le promete volver. Una de las razones por las que Hans no quiere abandonar el sanatorio es por la esperanza de ver volver a Clawdia. Y con los años esta vuelve, pero acompañada de un tipo que resulta ser una personalidad.

Aunque un poco pesado definitivamente es un libro que vale la pena leer, y en su mayor parte da gusto leer.

Luis H. Fernández
luishernan@gmail.com

La vida sin Internet.

Recuerdo mis primeros contactos con la Web. La primera página que visité fue la de MTV en 1997 en casa de un amigo. Al poco tiempo la revolución llegó al colegio y había que estar haciendo cola para poder hacer uso de una de las máquinas que tenían conexión a la red. No olvido que un profesor se puso rojo al preguntarle sobre la naturaleza de las páginas que estaba visitando porque en su historial había un sitio “hotmail.com” que sonaba a algo extraño. Al año siguiente ya mandaba mis primeros mails y recuerdo que estando de viaje me comunicaba con mi familia por este medio.

En 1999 comenzaron las ofertas del acceso gratis, lo único que había que pagar era el tiempo usado por el teléfono. Pero ese único se convirtió en una gran cantidad debido a la gran cantidad de horas que pasaba conectado en Internet. Recuerdo querer investigar sobre tantas cosas, especialmente sobre esos sitios que aparecían en las revistas de computación que tanto me gustaban. Pero me impresionaba la cantidad de cosas que había en internet. Con un poco de paciencia podía encontrar cualquier cosa. Pero no pasaba de ser un juego.
Luego apareció el chat y los clientes de chat. Por un par de meses me emocionaba meterme a conocer nuevas culturas a través de personas que estaban conectadas en el otro lado del mundo a un chat client igual que el mío. Eran los tiempos de ICQ, Yahoo y más tarde MSN (que no entiendo como pudo quedarse con la mayor parte del mercado).
Y luego comenzó la Universidad. Ya Internet no sólo era un juego, era el lugar en el que podía encontrar esas canciones que durante tiempo había querido. En la Universidad había una muy buena conexión así que comencé mi amistad con Napster y a bajar todo lo que pudiese. Recuerdo un amigo tenía una grabadora de Zips y en mi casa tenía una lectora, así que en tandas de 100MB podía llevar mi nueva música a mi casa. Al año ya había quemadoras de CD baratas y el método cambio.
Comenzaron las primeras investigaciones y trabajos. De pequeño iba con cierta frecuencia a la biblioteca para buscar los temas que en el colegio me asignaban. Un día apareció la Encarta y pare de hacerlo tan seguido. Pero sucedía que muchas cosas que necesitaba investigar para la universidad no estaban en la Encarta (y en la biblioteca ni en sueño). Entonces recurría a Internet. La paciencia y los métodos de investigación poco a poco se fueron puliendo.
Y hoy que lo miro en retrospectiva me pregunto: ¿cómo hubiese podido estudiar sin Internet? Creo que la importancia de la web como medio de investigación llegó a ser tal que sobrepasó a mis libros de texto. En mis primeros años escuché muchas veces sobre la veracidad de los textos encontrados en Internet, pero ahora puedo decir que mucho de lo que sé, especialmente en cuanto a vida profesional, lo aprendí (literalmente) en internet.
Lo que comenzó como un juego se convirtió en un gran maestro, y una herramienta de trabajo de gran valor. De hecho sin Internet no tendría en qué trabajar. ¿Pero que nos depara todavía la web? No sé, pero lo que sea estoy seguro que lo haremos tan nuestro como lo es hasta ahora. Es asombroso como es hasta cierto punto más necesario tener acceso al email que al teléfono.

luishernan@gmail.com

Entrando en el mundo Mac.

macbookAsí es mis amigos. Desde hace unos días soy de los del ejército Mac. La legendaria manzanita por fin pudo seducirme, y he de decir que estoy muy complacido con ella. Dudo que hace un año me hubiera imaginado con una Mac, nunca me llamaron la atención, pero un par de personas por ahí lograron convencerme, y digo, afortunadamente me convencieron.

Luego de la acostumbrada emoción que se siente en el lapso que transcurre de ordenar algo y que ese algo llegue, finalmente pude llegar a casa y abrir mi nueva MacBook negra. Hasta fotos le tomé. La encendí y comencé a ver sus primeros prodigios. La interfaz gráfica simplemente encanta, seduce. Estuve durante algún tiempo jugando con la máquina: la cámara iSight que viene incorporada, las funcionalidades Bluetooth, su uso del Wifi, los 17 GB de software que trae, etc. Terminado el encanto por las cosas nuevas, me empezó a llegar la idea: ¿Qué ventaja tiene Apple OS sobre Ubuntu?

Con unos cuantos tips de usuarios Mac, rápidamente me comencé a acostumbrar, y debo decir que estoy contento por haber comprado esta maquinita. Primero que todo la integración hardware/software es magnifica. Realmente es una gran ventaja que el sistema operativo esté bien pegado al hardware: se siente miles de rápido, no hay problemas de drivers, etc. El hecho de que la interfaz gráfica esté pegada al OS también es una gran ventaja. A diferencia de Linux, donde es necesario correr X o alternativos, y que son unos elefantitos, el que esté pagado hace que todo sea y se sienta más rápido. Claro, Windows tiene también más o menos la interfaz gráfica pegada al OS, pero en cuanto a funcionalidad no hay competencia. Tal vez vista nos sorprende.

Luego de estar en el mundo Linux durante muuuucho tiempo, me acostumbré a las aplicaciones Open Source, GPL y compañía. Puedo decir que no me hizo falta nunca, especialmente el último par de años, una aplicación necesaria. Con la gran ventaja de que todo el software, absolutamente todo, era código abierto y sin costo, mi compu anterior tenía todo lo que necesitaba y más, mucho más. Pero adentrándome un poco en este nuevo paraje, he podido descubrir que afortunadamente existe todo el software que deseo para Mac, y hasta ahora eso me tiene contento. En otro Blog escribiré sobre alguna de las apps que más me han gustado.

Conclusión: Mac en Intel definitivamente vale la pena. Con la RAM necesaria el todo corre precioso, no hay pantallazos azules, se disfruta de una visualización que aparte de muy bonita está muy bien diseñada y pensada. Con un poco de costumbre se puede volver uno bien productivo. No sé, por ahora creo que estaré unos buenos años en el mundo Mac y Mac OS.

Wiki, wiki y mas wiki

tikiwikiEn la entrada anterior se pudieron dar cuenta que tomé la desición de utilizar un Wiki para organizar mi conocimiento, y de cierta manera también como un PIM. Como cualquier cosa nueva que uno conoce, me he puesto a investigar en el tema. Increíble, simplemente increíble. Es un mundo esto. Hay una cantidad de wiki engines increíble, enfocados para mil cosas diferentes, con plugins para lo habido y por haber. Para el site de jóvenes libertarios me puse a buscar muchos CMS‘s y me asombró la cantidad de opciones que hay. Pero esto del wiki es otra historia. Hay tantos, tantos, tantos. Unos guardan en base de datos, otros en archivos de texto. Algunos lo usan como blog, otros como CMS, otros como groupware, otros como foro, otros para intranets….uhhh hasta donde la creatividad te de. Para que se den una idea visiten este sitio.

Inicialmente estaba usando Mediawiki, pero me tope con un problema: quiero que haya partes del wiki privadas. De hecho mi investigación nació ahí. Luego descubrí que puedo reemplazar a PowerPoint haciendo presentaciones de mis Wiki, que puedo exportarlos a PDF, que puedo hacer interwikis. La cosa es que finalmente me topé con muchos wiki’s que manejan usuarios por meido de ACL. Esto me ayudará mucho. El punto ahora, es ¿Cuál wiki instalo? Me llamó mucho la atención Twiki, pero mi hosting es un dolor de cabeza instalarlo porque está escrito el Perl. Así que TikiWiki pasó a ser el siguiente en la lista de posibles. Este paquetito de software es increíblemente completo. Pero lo completo trae complejidad. Quisiera utilizarlo, todo dependerá del tiempo que tenga para meterme en él, porque tiene miles de opciones: desde photoblog, blog, cms, slideshows, exportar a lo que quiera, groupware, calendarios… y todos estos en la instalación original. Aparte hay no se cuántas decenas de plugins de cosas bien interesantes.
Otro que me llama la atención por lo sencillo es DokuWiki. Hace casi que todo lo que quiero. El problema es que al saber que existen cosas comoTwiki o TikiWiki, uno quiere probar y ver como usa todos los features que trae. Ya veremos. Lo que sí estoy seguro es que tendré que dejar MediaWiki porque no tiene estos features. No porque sea malo, sino porque está diseñado para eso: compartir información. Y yo quiero compartir información, pero algunas cosas quisiera que quedaran sólo para mí. Otro punto importante es la facilidad de uso. Chaclan comentaba en el post pasado que uno de los problemas es el tiempo. Y tiene toda la razón, por ello quiero que mi configuración final sea algo fácil de usar, intuitivo para mí, de tal manera que me sea más cómodo escribir algo en el wiki que en Jreepad o en mi cuadernito.

Si alguien sabe algo de este mundo, o ya pasó por esta investigacioncita…cuénteme.

Wiki para almacenar conocimiento.

Mucho hace que he buscado maneras de organizar mi conocimiento. Con ello me refiero a encontrar una manera de poder guardar información fácilmente, pero sobre todo, de poderla encontrar cuando se desea. Desde pequeño me encanta apuntar cosas, y antes tenía todas mis notas anotadas en cuadernos ordenados por categorías y años. El problema al poco tiempo fue que de pronto tenía siete u ocho cuadernos a medio terminar a fin de año, y no había manera de compilar todas las notas en un cuaderno.
Luego vinieron las computadoras. Inicialmente mis notas estaban ordenadas por directorios divididos en años y en meses, lo que ayudó un poco al orden. De hecho, econtrar cosas basados en cronología se volvió sencillo. Lo que era un dolor era buscar sobre un tema: muchos archivos y directorios en los que podía buscar. Hice algún intento por guardar todo en archivos de texto largos, pero la cosa se volvía más fea. Pero lo peor es que mantenía mis cuadernos de notas. Lo que pasaba es que al fin del año tenía papeles y archivos, con formatos distintos, en los cuales estaba mi info.
Hace unos ocho años apareció internet. Hubo un intento por guardar todo en mails, basados en el subject. Lo que hice fue agrandar mi problema. Ahora tenía cuadernos, archivos y mails. A la hora de buscar algo tenía que ponerme a buscar por todos lados, porque generalmente no recordaba en qué lugar estaba cada cosa. Lo peor es que con este método estuve mucho tiempo.
A finales de la Universidad aparecieron las lap top. Las cosas mejoraron un poco en cuanto a que guardaba casi todo en formato electrónico, aunque inicialmente comencé a imprimir todo. Busqué algunos programitas que organizaran mi información, probé varios, pero ninguno me convencía y no seguía ningún método. Incluso comencé a escribir algunos programitas para manejar todo esto, pero ninguno fue terminado. Hasta que apareció Jreepad. Este sencillo programita no es más que un arbol que puedo ir agrandando, y cada hoja del árbol tiene una cajita de texto en él. Llevo con Jreepad casi tres años, y hasta ahora todo va bien. El principal problema que tengo es que no puedo guardar HTML’s fácil, formatos ni fotos. Por ello intenté usar TuxCards, que está muy bonito, pero tiene la desventaja de la portabilidad. Jreepad al estar escrito en Java me asegura que lo podré utilizar en cualquier formato. Al poco hice un archivo de diario, otro de ideas, otro de notas, otro de música, etc. y cada cuánto hago un back up de estos archivos. Pero el que más me sirve es uno que le puse “notesKnowledge.nts”. En este archivo escribo comanditos, algoritmos sencillos de cómo hacer las cosas. Me ha salvado mucho tiempo, porque antes tenía que ponerme a rebuscar en internet o en mis files cómo hacer las cosas. Ahora un simple search en el programa me resolvía todo.
El tiempo pasó y un problema inesperado surgió: en muchísimas ocasiones necesito las cosas y no tengo mi laptop conmigo. A veces en la casa, a veces en la oficina, dónde un amigo, etc. La respuesta obvia es poner algo en línea. Me puse a buscar y encontré miles de Knowledge Base, pero ninguna me convenció. Otra vez me puse a iniciar proyectitos para hacer mi programa ad hoc, pero el tiempo, el bendito tiempo no me dejó.
Con motivo de realiar el manifiesto de jóvenes libertarios, pusimos un wiki para hacer las cosas más sencillas. Me tuve que meter al mundo de los wikis. Como todos, conocía bien a Wikipedia, pero jamás se me ocurrió que la magia de Wikipiedia estaba en su base: el wiki. Con él se puede organizar el conocimiento de una manera admirablemente flexible, sin muchos límites, un formato sencillo que deja hacer mil cosas. Buscar es sencillo, agregar es sencillo, puedo agregar, editar, borrar cualquier cosa en cualquier lado, y además cualquiera me puede ayudar. Si con un wiki se pudo crear Wikipedia, creo que un wiki es una manera probada mediante la cual yo puedo organizar mis notas y miniconocimientos que son un granito de arena partido en dos a la par de Wikipedia.
Quien quiera, visite wiki.guisho.com y úsenlo para guardar cualquier cosa que quieran. Lo único que me hace falta es encontrar la manera de hacer páginas privadas para apuntar cosas que no quiero que el mundo se entere. Y también quiero ver la manera de exportar mis archivos de Jreepad a wiki.
Yo usé MediaWiki, si alguien lo quieren bajar, está en www.mediawiki.org, es gratis y abierto.

Alux Nahual vuelve….y de que manera.

Alux de vuelta….

    Con motivo de ayudar con los estragos causados por Stan, Alux decidió realizar una gira “Reunidos por Guate”. El primer concierto de dicha gira tuvo lugar el pasado noviembre en Antigua Guatemala. Casualmente el concierto coincidió con la presentación de “Aida”, por lo que no tuve el privilegio de asistir. La gira se despide con dos conciertos en Ciudad de Guatemala, uno en el Teatro Nacional y otro en Tikal Futura.
    Ahora si no me la pierdo, tengo que ir al del Teatro. Debo decir que salí muy contento del concierto. Tuvo un poco de todo, y esa magia que tiene Alux se hizo presente. Mucho que decir del concierto. El incio con un cuarteto de violines y cello interpretando “Duende”, que luego termina Alux con sus acostumbrados instrumentos.     Un poco de flauta, de cello, de saxo, de guitarra, de bajo, de batería…incluso Lenin nos ofreció un poco de “Tinaja”, al interpretar algunas percusiones con una tinaja de barro, que he de decir, se escuchaba bien.
    El público, todos fieles Aluxes, todos cantaron y vivieron cada una de las canciones. Todos brincaron y cantaron las grandes, pero también todos mantuvieron algunos silencios en las canciones más tranquilas, dejando incluso que la voz de Ranferí se escuchara sin acompañamiento cuando terminaba de cantar “Sola”.
    Hombres de maíz, Aquí está tu tierra, Vuelve, Alto al fuego, Del suelo se suele aprender, El trovador de la noche, La fábula del grillo y el mar…. Álvaro Aguilar prometió pasar por todo el catálogo de Alux y lo cumplió. Nada que decir de un concierto repleto de magia, en un lugar místico como el Teatro Nacional, y claro, la buena compañía que siempre es un ingrediente especial para este tipo de eventos.

Un par de relatos de Gog

Los siguientes son un par de relatos de Gog. Realmente me fue difícil cuáles dos publicar, porque realmente hay muchos muy buenos, pero tampoco los voy a poner a leer mil cosas. Así que les van dos ahorita, y dos la otra semana que creo que son los más representativos….

 

LAS MÁSCARAS

Nagasaki, 3 febrero

Ayer compré tres máscaras japonesas antiguas, auténticas, maravillosas. En seguida las colgué en la pared de mi cuarto y no me sacio de mirarlas. El hombre es más artista que la Naturaleza. Nuestro rostros verdaderos parecen muertos y sin carácter ante estas creaciones obtenidas con un poco de madera y de laca. Y al mirarlas pensaba: ¿Para qué el hombre cubre las partes de su cuerpo, incluso las manos (guantes), y deja desnuda la más importante, la cara? Si ocultamos todos los miembros por pudor o vergüenza, ¿por qué no esconder la cara, que es indudablemente la parte menos bella y perfecta?

Los antiguos y los primitivos, en muchas cosas más inteligentes que nosotros, adoptaron y adoptan las máscaras para los actos graves y bellos de la vida. Los primitivos romanos, como hoy los salvajes, se ponían la máscara para atacar al enemigo en la guerra. Los hechiceros y los sacerdotes tenían máscaras de ceremonia para los encantamientos y los ritos. Los actores griegos y latinos no recitaban jamás sin máscara. En el Japón se danzaba siempre con la máscara (las que he comprado son precisamente máscaras para el baile Genjó-raku y pertenecen a la época de Heian). En la Edad Media los miembros de las hermandades llevaban la cara cubierta con una capucha provista de dos agujeros para los ojos. Y recuerdo el Profeta Velado del Korazan, el Consejo de los Diez de Venecia, la Máscara de Hierro…Guerra, arte, religión, justicia: nada grande se hacía sin la máscara.

Hoy es la decadencia. No la adoptan más que los bufones del carnaval, los bandidos y los automovilistas. El carnaval está casi muerto, y los salteadores de caminos van siendo cada vez más raros.La máscara, según mi opinión, debería ser una parte facultativa del vestido, como los guantes. ¿Por qué aceptar un rostro que, al mismo tiempo que es una humillación para nosotros, es una ofensa para los demás? Cada uno podría escoger para sí la fisonomía que más le gustase, aquella que estuviese más de acuerdo con su estado de ánimo. Cada uno de nosotros podría hacerse fabricar varias y ponerse ésta o aquélla según el humor del día y la naturaleza de las ocupaciones. Todos deberían tener en su guardarropa, junto con los sombreros, la máscara triste para las visitas de pésame y los funerales, la máscara patética y amorosa para los flirteos y los casamientos, la máscara riente para ir a la comedia o a las cenas con los amigos, y así por el estilo.

Me parece que las ventajas de la adopción universal de la máscara serían muchas. Higiénica. Protección de la piel de la cara. Estética. La máscara fabricada por encargo nuestro seria siempre mucho más bella que la cara natural y nos evitaría la vista de tantas fisonomías idiotas y deformes. Moral. La necesidad de disimular —es decir, de componer nuestro rostro con arreglo a sentimientos que casi nunca experimentamos—se vería muy reducida, limitada únicamente a la palabra. Se podría visitar a un amigo desgraciado sin necesidad de fingir con la fisonomía del rostro un dolor que no sentimos. Educativa. El uso prolongado de una misma máscara -como demuestra Max Beerbohm en su Happy Hypocrite- acaba por modelar el rostro de carne y transforma incluso el carácter de quien la lleva. El colérico que lleve durante muchos años una máscara de mansedumbre y de paz, acaba por perder los distintivos fisonómicos de la ira y poco a poco también la predisposición a enfurecerse. Este punto debería ser profundizado: aplicaciones a la pedagogía, al cultivo artificial del genio, etc. Un hombre que llevase durante diez años sobre la cara la máscara de Rafael y viviese entre sus obras maestras, por ejemplo, en Roma, se convertiría con facilidad en un gran pintor. ¿Por qué no fundar, basándose en estos principios, un Instituto para la fabricación de talentos?

 PEQUEÑO

Nueva York, 24 enero

Me sorprende y me ofende —por cuanto pertenezco a esa especie— el humilde contentamiento de los hombres. Hablan a cada momento de grandezas —the biggest in the world— y luego se descubre que les parece inmensa cualquier modesta pequeñez. Falta, absolutamente en todos, el sentido de lo gigantesco. Discurren como Sansones y operan como Tom Pouce.

Una estatua alta de sesenta metros parece, a sus ojos un coloso; una casa de ciento cincuenta, un desafío al cielo; una torre de trescientos, un portento único; un puente largo de mil metros, un triunfo del genio humano. Una ciudad donde viven seis o siete millones de hombres —es decir, cien veces más desierta que ciertos hormigueros— hace el efecto de una metrópolis inmensa, y un pueblo de cien millones parece interminable. Nunca he visto pobres tan en éxtasis ante las obras de empresarios tan mezquinos. Cuando me encontré por primera vez al pie de la torre Eiffel no pude menos de reír. Aquella desgarbada jaula de hierro mohoso, que parece un juguete para ingenieros, abandonado cerca de un riachuelo, ¿era verdaderamente la más alta construcción de la Tierra?

Hay que avergonzarse de ser hombre y haber nacido en este siglo. San Pedro de Roma es, según dicen, la más vasta iglesia del mundo, y por lo menos tiene, como vestíbulo, una plaza que podría ser el modelo reducido de alguno de mis sueños. Pero si uno entra en las naves queda desilusionado. ¿Es esto todo? En pocos pasos se llega bajo la cúpula; no quiero decir que sea fea, ya que los especialistas en arquitectura la admiran, pero las dimensiones son increíblemente míseras.

Si el Emperador del Mundo —que un día u otro reunirá bajo su dominio las pequeñas provincias llamadas hoy reinos y repúblicas— se fabricase un palacio real digno de él, una cúpula como la de Miguel Ángel podría, todo lo más, ser la bóveda de un atrio de servicio. Y en lo que se refiere al Coliseo, sería, imagino, un pequeño patio de paso a las cocinas. Tal vez los babilonios y los egipcios tenían algo más que nosotros, la fantasía de lo grandioso, aunque hay que desconfiar de las ruinas que pueden ilusionarnos. Pero los modernos —que poseen medios y mecanismos muy superiores a los antiguos— deberían hacer mucho más y no abrir la boca a la vista de los mezquinos intentos de nuestros arquitectos micrómanos. Ninguno tiene una imaginación digna de nuestra calidad de monarcas del planeta.

Se tendría, por ejemplo, que recomenzar la torre de Babel, abandonada, por una vil superstición, hace miles de años. Un torreón de mil metros, que rebase la zona de las nubes y permita contemplar todo un Estado entero a sus pies, no sería empresa imposible para nuestros constructores. Hace ya cerca de cuatro siglos que Miguel Ángel tuvo una idea verdaderamente digna de un hombre: la de excavar una montaña y convertirla en una estatua gigante. Nadie le escuchó ni le ayudó, pero yo sostengo que aquella obra, aunque no realizada, es la verdadera obra maestra de Buonarrotti. En los Alpes Apuanos hay todavía un monte de mármol que se prestaría óptimamente.¿Y quién piensa en tender un puente verdaderamente digno de la potencia humana: esto es, entre Europa y América? Los técnicos interrogados por mí lo consideran factible: se trata únicamente del coste del tiempo y la audacia.

Pero mis contemporáneos son de una timidez que asquea. Una vía imperial, ancha de doscientos metros, larga de doscientos kilómetros, bordeada de millares de estatuas colosales de los más grandes genios del mundo, que atraviese una verdadera metrópolis de al menos treinta millones de habitantes, parecería a estos pigmeos acomodaticios un sueño absurdo. Se contentan con admirar las naves de dos o trescientos metros de largo que transportan lentamente, a través de los mares, algunos millares de vivientes. Pero la nave a la medida de nuestro tiempo debería ser una verdadera y propia isla, con jardines plantados en tierra verdadera, con calles y palacios, y destinada, no a andar de aquí para allá, de un continente a otro, sino a hacer posible la carrera seguida de todos los continentes. Las naves de hoy no son más que barcazas y vapores, que harán, dentro de un siglo, el mismo efecto que nos hacen las diligencias de cien años atrás. Por ahora, únicamente las palabras son de titán, pero nuestras obras son de hormigas y de topos. Incluso las termitas nos pueden dar lecciones de grandeza. El hombre moderno, a pesar de su jactancia, piensa como Gulliver y no se da cuenta de que vive a nivel de Liliput.